Novak Djokovic, séptimo favorito, venció al invitado estadounidense Nishesh Basavareddy 4-6, 6-3, 6-4, 6-2 para avanzar a la segunda ronda del Abierto de Australia en Melbourne Park.
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Pero no todo fue fácil para el 24 veces campeón de Grand Slam, que se vio presionado al máximo por la impresionante actuación de Basavareddy, de 19 años.
Con su nuevo entrenador -y antiguo archirrival- Andy Murray observando desde su palco, Djokovic quedó un set atrás al no poder aprovechar sus oportunidades de quiebre, mientras que Basavareddy aprovechó bien sus oportunidades.
A medida que el segundo set avanzaba hacia su octavo juego, Djokovic se vio sometido a una presión cada vez mayor y parecía desconcertado, ya que todavía no podía encontrar el esquivo quiebre.
Pero en ese octavo juego finalmente llegó el momento, y el serbio sacó el set para empatar el partido. Luego, Djokovic rompió el servicio una vez en el tercero y dos veces en el cuarto, superando un encuentro difícil para mantener vivas sus esperanzas de conseguir su undécimo título del Abierto de Australia, lo que ampliaría su récord.
Partidos peligrosos
“Al final, fue un gran resultado”, dijo Djokovic después de la victoria. “Creo que fue el mejor jugador durante un set y medio y se merece todos los aplausos que recibió cuando salió de la cancha. Fue una gran actuación de su parte”.
“Para ser sincero, nunca lo había visto jugar hasta hace unos tres días, así que no sabía mucho sobre él. Este tipo de partidos siempre son complicados y peligrosos, especialmente cuando juegas contra alguien que no tiene nada que perder y es su primer partido a nivel de Grand Slam”, detalló el serbio.
“Es un jugador muy completo y me sorprendió muy gratamente con sus golpes y su espíritu de lucha hacia el final. Le deseo todo lo mejor para el resto de su carrera”, finalizó el ex número uno del mundo.
Djokovic, número 7 del ranking, se enfrentará a continuación al portugués Jaime Faria, quien viene procedente de la fase previa.