La calma habitual de Mike Brown se disipó por completo en la rueda de prensa posterior al Juego 3 de las Finales de la NBA. La derrota de sus New York Knicks por 115-111 ante los San Antonio Spurs no solo cortó una racha histórica de 13 victorias consecutivas en los playoffs, sino que dejó un profundo malestar en el cuerpo técnico neoyorquino por el criterio de los oficiales en la segunda mitad.
Brown, quien suele mantener una postura diplomática respecto a las decisiones arbitrales, decidió no morderse la lengua esta vez ante la evidente disparidad en la línea de castigo.
"Creo que no me quejo mucho de los árbitros, ni de la justicia cuando se trata de los intentos de tiros libres... pero nunca pensé que estaría en las Finales de la NBA y vería a un equipo tener 24 intentos de tiro libre en la segunda mitad frente a los ocho de otro equipo", disparó el estratega visiblemente contrariado.
Un desequilibrio "difícil de superar"
El núcleo de la queja de Brown se centró en los últimos dos cuartos del partido celebrado en el Madison Square Garden. Mientras los Spurs visitaban la línea de penalización de manera constante (24 intentos), los Knicks apenas gozaron de oportunidades para sumar desde los tres hilos (8 intentos), una diferencia que, a juicio del entrenador, condiciona directamente las probabilidades de ganar a este nivel.
A pesar de su evidente frustración con el silbato, el técnico de los Knicks quiso dejar claro que sus palabras no buscaban restar mérito al planteamiento de los Spurs.
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Reconocimiento al rival: "El entrenador Mitch Johnson y los Spurs ganaron el partido esta noche, vinieron y se lo llevaron", admitió Brown.
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Autocrítica en el juego: El técnico aceptó que su equipo no ejecutó de forma óptima y que la urgencia con la que jugó San Antonio fue superior.
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Doble rasero en la pintura: "Tal vez estábamos haciendo faltas. Pero ellos también las hacían", matizó respecto al físico juego cerca del aro.
Con la serie ahora 2-1 todavía a favor de Nueva York, las explosivas declaraciones de Mike Brown se entienden en los círculos de la liga como un movimiento estratégico de presión. Al poner el foco de atención sobre los árbitros de manera tan tajante de cara al Juego 4 del próximo miércoles, Brown busca equilibrar la balanza y asegurar que sus jugadores reciban el mismo trato bajo los tableros.